Y dejar de lado la vereda de la puerta de atrás,
por donde te vi marchar
como una regadera que la hierba hace que vuelva a brotar
y ahora todo es campo ya.
Dices que a veces no comprendes qué dice mi voz.
¿Cómo quieres que sepa yo lo que digo?
Si entre los dedos se me escapa volando una flor
y yo la dejo que me marque el camino.
Dices que a veces no comprendes qué dice mi voz.
¿Cómo quieres que esté dentro de tu ombligo?
Si entre los dedos se me escapa volando una flor
y ella solita va marcando el camino...